La dama oceánica

domingo, 7 de septiembre de 2014

Hacerse comprender

Para que sientas lo que yo, haré que te extirpen el corazón, rebosante de sangre y todavía palpitante, de tu vivo pecho, y lo haré estallar contra el suelo aplastándolo, despiadada, con la accidentada suela de mis botas militares.

海♡

Fire and fury

De pronto tengo ganas de vomitar. Y mire a donde mire solo veo mi sangre escurriéndose sobre la porcelana blanca de tu lavabo. Por lo menos creo que es la mía. Y mi cuello no sostiene mi cabeza y mis pies se sienten como si esta casa más que una casa fuera un barco.

Ojalá pudiera vomitar. Pero aunque me metiera lo dedos hasta el mismo corazón aún me ardería la garganta del tabaco (y de todos los besos que me imagino, porque hay muchos tíos sueltos por ahí con ojos igual de tiernos o más que tú que jamás me besarían por muy drogados que estuviésemos), y tanto el tabaco como todos los fantasmas de mi pasado seguiríais siendo agujas en mis pulmones cada vez que el aire los roza siquiera.

Pero tengo que seguir respirando. Bienvenidas sean las agujas. Esta tortura, de tierna, no tiene nada. Debiste haberme avisado antes de mirarme.

海♡