Tanto amor. Tanto amor, ¿y para qué?
Para nada. No me sirve para nada. Tantos años mirando hacia fuera y
cantando a corazón abierto cual pájaro enjaulado, y todo para que
me pasen de largo, para que crean que soy amable. Tantos años de que
nadie me tenga en cuenta. Puede que me acostumbre, pero eso no
significa que el amor se vaya. Arde, y me consumirá a mí antes de
extinguirse. Es el anhelo inmortal de los que viven tras paredes
gruesas. ¿Es que no grito lo bastante alto? Apenas tengo voz, la
jaula me la ha arrebatado. Tampoco sé volar. No hay escapatoria
posible. Me pudriré aquí, pues. Me resigno, pero solo porque hay
ventanas. Eso sí: ni una sola puerta. Al otro lado de la colina, desde la
puesta de sol, me sonríes y me preguntas qué tal me ha ido el día.
Y yo no puedo más que pensar que eres amable. Amable, y la octava
maravilla de esta tierra enferma. Y de pronto, se hace de noche y tu
sigues andando. Ignoras mi prisión.
Todos la ignoramos.
海♡