mírame tres segundos sin parpadear de nuevo
y arrástrame contigo muy lejos
clávame la voz entre costilla y costilla
sin dudar que más que herirme abrirá un respiradero
¿me oyes?
¿quieres que te lo repita?
aunque yo sola ya siga,
no vayas tú
a dejar de esperar que te escriba
hablo bajo pero hablaré siempre
más fuerte que la lluvia cuando diga
que estoy aquí, y que estoy aquí
plena, entera, convencida
(fui mitades, sí,
pero en alguna otra vida)
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