¿Cuántos poemas se habrán escrito sobre besos? ¿Labios sobre labios, alientos entremezclados, respiraciones irregulares, manos peregrinas?
Incontables. Y ya está todo dicho.
Entonces esta noche os contaré de qué va el instante de destrucción total que precedió a este beso.
Esos diez minutos y medio en el que tanto tú como yo supimos ya que sucumbiría, que sucumbiríamos a esta espiral de sueños trizados, de necesidades, de miles de horas tratando de razonar lo irrazonable. Yo te quiero, tú me deseaste. Fue suficiente para que tras tantos instantes previos al amor sin palabras, este se uniera al compás.
Nunca más, nunca más, nunca más...
¿Nunca más?
(Cómo me gusta leerte, Sam. Siempre es un placer).
ResponderEliminarPaco M .
Si buscas un infierno, lo encontrarás. Pero mejor busca ese cielo que está dentro de tí..., porque puedes encontrarlo.
ResponderEliminar