Ni meta, ni poesía. Ni tema, ni voz.
No es que no sepa qué escribir ni sobre qué,
si no que he perdido toda capacidad de escribirlo
como yo lo deseo.
Mis escritos ya no me pertenecen,
ya no me obedece el tintero.
¿Por qué escribir ahora?
Letras, miles de ellas,
cientos de palabras desperdigadas.
Páginas y páginas y páginas
de frustración.
De donde yo vengo lo llaman writer's block.
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