La dama oceánica

lunes, 9 de junio de 2014

La rosa de papel

Tú también tienes tu rosa. Pero... ¿a que huele? Huele a nada, ¿cierto? Huele a vacío. Porque tu rosa es una rosa de papel. Pero aún así está espinada, ¿verdad? O quizás seas tú quien la siente así, y por eso nadie más nota que te sangran las manos. Pero no la sueltes. No sueltes tu rosa, aunque te mueras de pena. Aférrate a ella como a clavo ardiendo, porque es todo lo que te queda. Tu rosa de papel es todo lo que tienes, pequeña. No mires alrededor, no cruces tus ojos con los de las otras niñas, con sus rosas frescas de primavera, o querrás quemar la tuya. ¿De quién, de quién es la culpa de que tú tengas solamente una rosa de papel? No imputes tus pecados al rosal. La culpa no es suya. Te has quedado sin nadie a quién culpar de tus crímenes: eres tú quien tiene sangre en las manos, aunque sean heridas que te hiciste tú solita con tu rosa de papel.

海♡

2 comentarios:

  1. ¿Y mi rosa, Sam? ¿Es mi rosa de papel?

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    1. Sí, Emily, tu rosa es de papel. Pero, ¿sabes? Tu rosa de papel es mágica, porque no está en blanco, sino escrita. Incluso apostaría por lo que he leído a que las espinas de tu rosa te hacen sangrar tinta, ¿me equivoco?

      海♡

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