Mientras mis pulmones se llenan de agua dulce y mis ojos se inundan de agua salada, mientras las fuerzas imparables que dominan nuestro universo me arrastran hacia las profundidades, mientras observo mi mano extendida desaparecer por encima de mi consciencia, y veo que los últimos rayos de sol se desvanecen fuera de mi alcance, no siento nada en especial.
Siempre he oído a la gente comentar que ahogarse debe de ser una muerte horrible: sofocante, desesperada, angustiosa, desapacible. Una asfixia lenta y agonizante.
Pero yo no sufro más en mis últimos momentos de lo que sufrí cada hora de mi vida.
Llevo demasiados años ahogándome como para notar la diferencia.
海♡
Fantástico, Sammie. Sabes que me encanta cuanto escribes, y este relato es, sin duda, asfixiante.
ResponderEliminarUn frío beso,
Emily
En cuanto a mis escritos, cada día me convenzo más de que se aplica la norma "lo bueno, si breve..."
EliminarUn abrazo salado;
La dama oceánica,海♡
Sinseamente', no sé que hacer a parte de aplaudir. Es breve, eso siempre nos permite tener un mayor control del escrito, pero es de calidad.
ResponderEliminarUn abruzo
Me alegra oír opiniones tan positivas de ti, porque entre otras cosas, te considero una persona con mucho criterio. Gracias por todos, Edgeworth.
ResponderEliminarOtro "abruzo" (salado, por supuesto),
Sam 海♡